La personalidad de El Dictador ha sido tema elegido por los grandes escritores de Latinoamerica. Yo el Supremo de Roa Bastos; El Otoño del Patriarta de García Márquez; Conversaciones en la catedral de Vargas Llosa (quien agregó la Fiesta del Chivo). Antes, Valle Inclán, Asturias, Guzmán y Carpentier, escribiern Tirano banderas, El Señor presidente, La Sombra del caudillo, y El Recurso del Método. Estas novelas, de gan valor literario, nos describen a los hombrs de carne y hueso que irrumpieron en la historia de nuestros pueblos. Con sus atributos personales: carácter voluntarioso, pasiones y creencias, dejaron una indeleble herencia en la vida social de cada país.
Rafael Carrera, nacido en la pobreza, en un pueblo escndido en la selva, diferente físicamente a los demás e iletrado, se ganó el desprecio de "la sociedad" cuando escaló el poder y después de muerto. Los libros de texto se saltan su historia. Los agravios son terribles. Es el presidente olvidado o que desean olvidar.
Sin embargo, por los hechos históricos que protagonizó, es imposible borrarlo de la historia. Nadie negó, niega o negará que el hombre "de gran talento natural y audaz" fuera amado pro su pueblo; que mereciera el título de "Rey de los Indios" y que, además, durante su gobierno vitalicio de 28 años, su país prosperara. A partir de cero obtuvo los más altos logros. Su personalidad se forjó en contacto con la naturaleza: no aprendió a leer ni a escribir, no quiso hacerlo.
miércoles, 17 de marzo de 2010
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